La terapia EMDR son siglas que corresponden con el concepto
de “Reprocesamiento y Desensibilización a Través del Movimiento Ocular”, y es
una terapia psicológica descubierta y desarrollada por la Dra. Francine Shapiro
desde 1987.
Esta terapia psicológica individualizada, que tiene
contrastada validez científica, está diseñada para reducir el estrés y los
síntomas producidos por situaciones traumáticas del pasado y mejorar el
funcionamiento general de la persona.
Se basa fundamentalmente en la identificación de una situación traumática pasada que produzca malestar a la persona. A partir de esta situación el terapeuta ayuda a identificar al paciente una imagen que represente ese recuerdo, un pensamiento negativo asociado a esta experiencia y las sensaciones corporales relacionadas. A través de estos elementos y utilizando una tarea motriz (movimiento ocular lateral inducido por los dedos del terapeuta en tandas de unos 30 segundos de duración, o también se puede realizar a través de golpecitos alternantes con la mano o tonos auditivos enviados por medio de auriculares) el terapeuta ayuda al paciente a pasar por una serie de fases hasta que el recuerdo original deja de producir angustia emocional. El proceso finaliza cuando el paciente es capaz de tener un concepto positivo de sí mismo y sentimientos confortables al recordar la situación traumática pasada.
Se basa fundamentalmente en la identificación de una situación traumática pasada que produzca malestar a la persona. A partir de esta situación el terapeuta ayuda a identificar al paciente una imagen que represente ese recuerdo, un pensamiento negativo asociado a esta experiencia y las sensaciones corporales relacionadas. A través de estos elementos y utilizando una tarea motriz (movimiento ocular lateral inducido por los dedos del terapeuta en tandas de unos 30 segundos de duración, o también se puede realizar a través de golpecitos alternantes con la mano o tonos auditivos enviados por medio de auriculares) el terapeuta ayuda al paciente a pasar por una serie de fases hasta que el recuerdo original deja de producir angustia emocional. El proceso finaliza cuando el paciente es capaz de tener un concepto positivo de sí mismo y sentimientos confortables al recordar la situación traumática pasada.
No se conoce el mecanismo exacto por el que funciona esta terapia pero la explicación más ampliamente aceptada en que este proceso permite activar el circuito de procesamiento adaptativo de la información. Parece que este proceso permite conectar el recuerdo traumático con información más adaptativo almacenada en las redes de la memoria.
Esta terapia está aceptada por la Organización Mundial de la
Salud para el tratamiento del trastorno por estrés postraumático en adultos,
pero también está aceptada y adaptada para su aplicación en niños y
adolescentes. También se ha visto que resulta muy útil en otros trastornos como
las fobias, trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad, trastornos de
alimentación e incluso se está aplicando en la actualidad en trastornos por
abuso y dependencia de tóxicos, con unos niveles de éxito altamente
sorprendentes.
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