miércoles, 21 de mayo de 2014

Ansiedad: Qué es y cómo se manifiesta

Comúnmente la ansiedad ha sido considerada una emoción mala, que nos altera y que es negativa para nosotros. Pero la ansiedad no es ni mala ni buena, todo depende del momento en el que se presente y qué intensidad tenga.

La ansiedad es una respuesta emocional de nuestro organismo y es normal sentirla en situaciones que entrañan un peligro o que requieren que estemos alerta. Por ejemplo, ante un examen un nivel de ansiedad bajo nos activa y nos mantiene en un estado que nos permite dar el máximo de nosotros mismos. La ansiedad también nos ayuda a salir airosos en situaciones de riesgo. o de peligro. Por ejemplo, si vamos por la calle por la noche y percibimos una presencia cerca de nosotros, nuestro estado de activación aumentará, entraremos en un estado hiperalerta, en el que se nos seca la boca y nos sudan las manos, pero en el que nuestro cuerpo se prepara para reaccionar ante esa situación peligrosa, corriendo o huyendo de ella.

El problema resulta cuando la ansiedad se presenta ante una situación que realmente no entraña peligro o bien cuando el nivel de ansiedad que sentimos es demasiado elevado para que podamos funcionar correctamente. En esta situación, nuestro cuerpo se hiperactiva ante estímulos neutros o no peligrosos y esto provoca un malestar que nos impide reaccionar de una manera adecuada.

Las maneras de manifestarse la ansiedad son muy diversas y en muchas ocasiones eso nos dificulta que la reconozcamos fácilmente. Lo más común es que se presente en forma de síntomas físicos como la inquietud, palpitaciones, sudoración de manos, boca seca, contracturas musculares, sensaciones físicas de tensión muscular como la tendencia a apretar los puños o los dientes, dolor de cabeza, sensación de opresión en el estómago o bien en el pecho e incluso dificultad para respirar. Pero también puede presentarse “simulando” o aparentando síntomas cardíacos (dolor en el pecho), gástricos (acidez, pesadez gástrica), intestinales (diarreas) o bien síntomas más complejos que podrían asociarse inicialmente a enfermedades neurológicas como desfallecimientos y dificultades en la movilidad.

Así pues es muy importante detectar estos síntomas y consultar con su médico o especialista para que le ayude a buscar el motivo de esta ansiedad y reducirla a niveles óptimos para que deje de resultar limitante. 




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