martes, 19 de agosto de 2014

Vivir en la calle: ¿Una decisión o la única opción?

Estas vacaciones he pasado unos días en USA y he podido comprobar en primera persona el gran problema que tiene el país respecto a las personas que viven en la calle, o como se les conoce con el término en inglés “homeless”. Un porcentaje elevado de estas personas padecen una patología mental que no está tratada correctamente, e incluso en muchas ocasiones ni está diagnosticada,. Fruto de la evolución “libre” de la enfermedad han quedado excluidos de la sociedad, ocupando un lugar en la sociedad en el que ninguno desearíamos estar. He podido comprobar que no se trataba de un problema local, sino que puedes ver que se sucede ciudad tras ciudad, siendo bastante más visible en las grandes ciudades, y que tampoco afecta tampoco a un único estado. Interesada y preocupada por este asunto, he estado buscando alguna información al respecto y me gustaría tomarme unos minutos para compartirla con vosotros.


Homeless in Sugamo 2

El origen: la "desmanicomialización" de la era Reagan

Nos tenemos que remontar a la época de presidente de Ronald Reagan (1981-1989) en la que él motivó el cierre de hospitales públicos psiquiátricos con la idea de  fortalecer los vínculos entre las familias y los enfermos mentales. Esta iniciativa generó enormes ganancias al sector privado que captó la demanda de aquellas personas que podían costearse un seguro privado, pero tuvo consecuencias fatales para más de 40 millones de personas con patología mental a las que dejó sin cobertura sanitaria y que terminaron en la cárcel o en la calle.
Este modelo de “desmanicomización” de los años 80 también se extendió a otros países, entre ellos España e Italia, que adoptaron el mismo modelo y también pudieron experimentar algunas de las citadas consecuencias. Dadas las peculiaridades de los sistemas de salud y las modificaciones del modelo que se han realizado en los años posteriores en los diferentes países, se ha podido evidenciar una mejora importante en la atención de estas personas.
La situación en España
Para finalizar me gustaría hacer hincapié en que, aunque el sistema sanitario español dista bastante del estadounidense, y el problema de las personas con enfermedad mental en la calle es significativamente menor en nuestro entorno, se cifra que la prevalencia de trastornos mentales es de un 20-30% de las personas que están en situación crónica sin hogar. Fruto de la gran crisis económica a la que se ha visto sometido nuestro país los últimos años, se ha podido observar un aumento importante de la tasa de personas sin techo. Datos del Instituto Nacional de Estadística de diciembre del 2012 cifran en casi 23.000 las personas que viven en la calle, lo que nos llevarían a calcular que más de 5.000 de las personas sin techo presentan patologías mentales como esquizofrenia, trastorno bipolar y de la personalidad, depresión grave y estrés postraumático. Además, un 30% abusa de sustancias o de alcohol.  Dando estos datos no pretendo alarmar del “riesgo en el que nos encontramos” el resto de la población debido a estas personas, sino que en la mayor parte de los casos el principal riesgo es para la propia persona en situación de exclusión social, riesgos asociados al consumo de tóxicos, desnutrición, exposición a condiciones metereológicas extremas, riesgo de infecciones, accidentes…Así que ante esta situación creo que no podemos mirar hacia otro lado y nada más.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Ansiedad: Qué es y cómo se manifiesta

Comúnmente la ansiedad ha sido considerada una emoción mala, que nos altera y que es negativa para nosotros. Pero la ansiedad no es ni mala ni buena, todo depende del momento en el que se presente y qué intensidad tenga.

La ansiedad es una respuesta emocional de nuestro organismo y es normal sentirla en situaciones que entrañan un peligro o que requieren que estemos alerta. Por ejemplo, ante un examen un nivel de ansiedad bajo nos activa y nos mantiene en un estado que nos permite dar el máximo de nosotros mismos. La ansiedad también nos ayuda a salir airosos en situaciones de riesgo. o de peligro. Por ejemplo, si vamos por la calle por la noche y percibimos una presencia cerca de nosotros, nuestro estado de activación aumentará, entraremos en un estado hiperalerta, en el que se nos seca la boca y nos sudan las manos, pero en el que nuestro cuerpo se prepara para reaccionar ante esa situación peligrosa, corriendo o huyendo de ella.

El problema resulta cuando la ansiedad se presenta ante una situación que realmente no entraña peligro o bien cuando el nivel de ansiedad que sentimos es demasiado elevado para que podamos funcionar correctamente. En esta situación, nuestro cuerpo se hiperactiva ante estímulos neutros o no peligrosos y esto provoca un malestar que nos impide reaccionar de una manera adecuada.

Las maneras de manifestarse la ansiedad son muy diversas y en muchas ocasiones eso nos dificulta que la reconozcamos fácilmente. Lo más común es que se presente en forma de síntomas físicos como la inquietud, palpitaciones, sudoración de manos, boca seca, contracturas musculares, sensaciones físicas de tensión muscular como la tendencia a apretar los puños o los dientes, dolor de cabeza, sensación de opresión en el estómago o bien en el pecho e incluso dificultad para respirar. Pero también puede presentarse “simulando” o aparentando síntomas cardíacos (dolor en el pecho), gástricos (acidez, pesadez gástrica), intestinales (diarreas) o bien síntomas más complejos que podrían asociarse inicialmente a enfermedades neurológicas como desfallecimientos y dificultades en la movilidad.

Así pues es muy importante detectar estos síntomas y consultar con su médico o especialista para que le ayude a buscar el motivo de esta ansiedad y reducirla a niveles óptimos para que deje de resultar limitante. 




miércoles, 26 de marzo de 2014

La terapia EMDR. Solucionando problemas a través del movimiento ocular


La terapia EMDR son siglas que corresponden con el concepto de “Reprocesamiento y Desensibilización a Través del Movimiento Ocular”, y es una terapia psicológica descubierta y desarrollada por la Dra. Francine Shapiro desde 1987.

Esta terapia psicológica individualizada, que tiene contrastada validez científica, está diseñada para reducir el estrés y los síntomas producidos por situaciones traumáticas del pasado y mejorar el funcionamiento general de la persona. 

Se basa fundamentalmente en la identificación de una situación traumática pasada que produzca malestar a la persona. A partir de esta situación el terapeuta ayuda a identificar al paciente una imagen que represente ese recuerdo, un pensamiento negativo asociado a esta experiencia y las sensaciones corporales relacionadas. A través de estos elementos y utilizando una tarea motriz (movimiento ocular lateral inducido por los dedos del terapeuta en tandas de unos 30 segundos de duración, o también se puede realizar a través de golpecitos alternantes con la mano o tonos auditivos enviados por medio de auriculares) el terapeuta ayuda al paciente a pasar por una serie de fases hasta que el recuerdo original deja de producir angustia emocional. El proceso finaliza cuando el paciente es capaz de tener un concepto positivo de sí mismo y sentimientos confortables al recordar la situación traumática pasada.



No se conoce el mecanismo exacto por el que funciona esta terapia pero la explicación más ampliamente aceptada en que este proceso permite activar el circuito de procesamiento adaptativo de la información. Parece que este proceso permite conectar el recuerdo traumático con información más adaptativo almacenada en las redes de la memoria.

Esta terapia está aceptada por la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento del trastorno por estrés postraumático en adultos, pero también está aceptada y adaptada para su aplicación en niños y adolescentes. También se ha visto que resulta muy útil en otros trastornos como las fobias, trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad, trastornos de alimentación e incluso se está aplicando en la actualidad en trastornos por abuso y dependencia de tóxicos, con unos niveles de éxito altamente sorprendentes.

sábado, 1 de febrero de 2014

¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico que suele afectar aproximadamente a un 1% de la población general, con una distribución similar por sexos y etnias. Su aparición suele ser durante la edad adulta joven, entre los 20 y los 30 años, pero puede aparecer, aunque menos frecuentemente, en la adolescencia o bien a edades más tardías. En las mujeres se asocia a mejor pronóstico debido a que suele aparecer a mayores edades. Su causa está aún por descubrir pero se ha apuntado que tanto factores genéticos como ambientales tienen un papel clave en su aparición.

La esquizofrenia se caracteriza por la presencia de síntomas psicóticos que conllevan un deterioro en el funcionamiento normal de la persona que los padece. Estos síntomas se pueden clasificar en tres grupos:

Síntomas positivos
  • Delirios 
  • Alucinaciones 
  • Conducta o lenguaje desorganizado
Síntomas negativos
  • Disminución de los movimientos espontáneos y del habla
  • Falta de interés en las actividades habituales
Síntomas cognitivos
  • Alteración en la atención, y memoria 
  • Dificultades en el aprendizaje, organización y asociación de ideas y en la capacidad de planificar la atención durante una tarea

Los delirios o ideas delirantes consisten en alteraciones del pensamiento que afectan a la conducta de la persona. Las alucinaciones son percepciones anómalas, habitualmente auditivas, que pueden ser en forma de voces de crítica, comentario...

El lenguaje desorganizado consiste en la dificultad para organizar las propias ideas y la conducta desorganizada sería la presencia de conductas bizarras o extrañas observadas en la persona.
El diagnóstico de la esquizofrenia es clínico, es decir, se realiza a través de la presencia de síntomas durante 6 meses y activos al menos durante un mes. No existen pruebas disponibles en la actualidad, analíticas ni de imagen cerebral, que nos permitan hacer el diagnóstico. El tratamiento recomendable a iniciar son los fármacos antipsicóticos, además del soporte psicológico y social conveniente, a evaluar en cada caso de manera individualizada.